El amor sigue siendo la gran respuesta, principalmente hacia nosotras mismas, pero también hacia los vínculos que construimos. Sé que esto no es ninguna revelación, pero entre tantos haceres, pendientes y prisas a veces se nos pasa el ser.
Y hoy, la persona con la que vivo, duermo, beso y comparto una jarra de café por las mañanas me lo recordó.
Mientras comíamos a una hora que ya parecía más cena que comida, le dije a Daniel que admiraba a nuestro amigo Ray, el sábado lo ví explicarnos el curso de buceo con tanta entrega que es imposible no notarlo, se ve cuando alguien habla de lo que ama.
Daniel bajó el tenedor y me dijo:
Tú solo sigue escribiendo. No te he visto escribir.
Y tiene razón.
No me ha visto porque no lo he hecho.
Hace mucho que dejé de romantizar eso de estar ocupada todo el tiempo, la adrenalina del contrarreloj es profundamente anticreativa para mí, me drena, me desconecta, me deja funcionando, pero no necesariamente sintiendo.
Mi modus operandi de Capricornia sabe resolver en crisis como quien se mueve en un idioma conocido. Puedo ser eficiente resolviendo y al mismo tiempo estar alejándome de aquello que más me hace ser yo.
📖☕️✨Escribir necesita otro ritmo.
Necesita espacio, necesita que no todo sea urgente, que haya un pedacito del día que no tenga que producir nada, resolver nada ni llegar a ninguna parte. Una lagrimita mientras escribo esto, porque el me conoce, sabe lo que me da curiosidad y sabe cuánto he necesitado volver a esa parte de mí.
Quizá de eso también se trata el amor, de alguien que no viene a decirte quién deberías ser, sino que se sienta frente a ti, te mira después de tantos años y te recuerda quién eres. Así que esta pequeña nota es para mi amor, mi compañero, mi partner de vida.
Y sí Dan, voy a seguir escribiendo.



Me encanta leerte Lore, y Daniel tiene razón✍️🥳🤩🩷
Querida Gaby, me encanta que seamos amigas de la escritura, gracias por leerme, te admiro mucho.